"¿Cuánto cobrás la sesión?" es una de las preguntas que más dudas genera cuando arrancás con consultorio propio, y una de las que menos se habla entre colegas. Muchos psicólogos terminan poniendo un precio "parecido al de los demás", sin saber si con ese número realmente les cierran las cuentas a fin de mes.
No existe un valor único correcto: depende de dónde atendés, tu experiencia, tu especialidad y el tipo de paciente con el que trabajás. Lo que sí existe es una forma ordenada de calcularlo para que tu precio no salga de la intuición sino de tus números reales.
Paso 1: sumá lo que te cuesta sostener el consultorio
Antes de pensar en cuánto querés ganar, anotá todo lo que pagás por mes para poder atender, aunque hoy no lo veas como un "costo":
- Alquiler o espacio: consultorio propio, compartido o por hora.
- Impuestos y obligaciones: monotributo, ingresos brutos si corresponde, matrícula del colegio, seguro de mala praxis.
- Formación y supervisión: supervisiones, cursos, posgrados, análisis personal.
- Herramientas: internet, plataforma de videollamadas, software de gestión, celular.
- Lo que no se ve: el tiempo de traslado, las horas de lectura y preparación, los meses con menos pacientes (enero, vacaciones de invierno).
Ese total es el piso: es lo que tenés que cubrir solo para poder trabajar.
Paso 2: calculá cuántas sesiones podés dar de verdad
El error más común es dividir por las sesiones que podrías dar en una agenda ideal. Hacé la cuenta con tu agenda real:
- ¿Cuántas horas por semana querés atender sin quemarte?
- ¿Qué porcentaje de esas horas está ocupado en promedio? (casi nunca es el 100%)
- ¿Cuántas sesiones se pierden por cancelaciones o inasistencias?
- ¿Cuántas semanas al año trabajás realmente, descontando vacaciones y feriados?
Si atendés 20 horas semanales pero en promedio se pierde una de cada diez sesiones, tu base de cálculo no son 20 sesiones por semana sino 18. Esa diferencia, multiplicada por todo el año, cambia mucho el resultado.
Paso 3: definí cuánto querés ganar y armá el precio
Con los dos números anteriores, la cuenta es simple:
(Costos mensuales + lo que querés ganar por mes) ÷ sesiones reales por mes = valor mínimo de tu sesión.
Ese número es tu piso, no necesariamente tu precio final. Después compará con lo que cobran colegas con un perfil parecido al tuyo en tu zona, y con los valores de referencia que publica el colegio de psicólogos de tu provincia, si los tiene. Si tu piso queda muy por debajo del mercado, probablemente te estás cobrando de menos; si queda muy por encima, revisá si podés bajar costos o sumar horas antes de subir el precio.
Cada cuánto actualizar el valor de la sesión
En un contexto de inflación, mantener el mismo precio todo el año equivale a cobrar cada vez menos. Lo más sano es definir de antemano una regla y comunicarla desde la primera sesión:
- Actualización periódica: por ejemplo cada tres meses, o dos veces por año.
- Con una referencia clara: un índice de inflación, o el valor de referencia del colegio cuando se actualiza.
Cuando el paciente sabe desde el inicio que el valor se actualiza cada cierto tiempo, el aumento no se siente como una sorpresa ni como una negociación.
Cómo comunicar un aumento sin incomodidad
- Avisá con anticipación: dos a cuatro semanas antes es un buen margen.
- Hacelo por escrito y en un mensaje simple: el nuevo valor, desde qué fecha rige y nada más. No hace falta justificarse.
- Sé consistente: si a algunos pacientes les aumentás y a otros no, el criterio se vuelve difícil de sostener. Si decidís mantener un valor especial para alguien, que sea una decisión consciente y no algo que pasa por no animarte a decirlo.
Cobrar bien también es cobrar a tiempo
De nada sirve un buen precio si después las sesiones quedan sin cobrar o tenés que perseguir transferencias. En la nota sobre cómo cobrar las sesiones de psicología vemos cuándo conviene cobrar por mes o por sesión, y en la de recordatorios automáticos, cómo bajar las inasistencias que hacen que tu agenda real rinda menos de lo que debería.
Cómo lo resuelve NotaMind
En NotaMind cargás el valor de la sesión de cada paciente y la plataforma lleva sola el registro de qué sesiones están pagas y cuáles no. Después de cada sesión le puede llegar al paciente un link de pago de Mercado Pago por WhatsApp, y los recordatorios automáticos ayudan a que se pierdan menos sesiones. Así ves en un solo lugar cuánto facturás de verdad cada mes, y tenés los números para decidir tu próximo aumento. Probalo gratis 30 días.

